Este tema, que ya se instaló en la agenda, va a ir progresando cada vez más. Lo más interesante, según detalla el especialista, es que esto implica una descentralización de la producción industrial. Se pone al alcance masivo la posibilidad de imprimir casi cualquier cosa. De alguna manera se democratiza el proceso productivo. «En cinco año se podrán imprimir tenedores, platos y celulares. Y al hacerse masivo se va a reducir mucho el precio de los equipos. Hoy, una impresora 3D ronda los 20 mil pesos. En 2020, quizás puede llegar a disminuir el costo en un 50%».

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